Descubren en Perú un complejo monumental con 5.500 años de antigüedad

Mesopotamia, Egipto, India y China - son los lugares donde alrededor de 5000 años antes se establecieron las primeras civilizaciones como la cuna de la humanidad. Desde hace varios años sabemos que también en Perú. En los años 90 descubrió la arqueóloga peruana Ruth Shandy la ciudad de Caral. La fecha cuando se ha creado coincidió con el origen de las civilizaciones del mundo antiguo. Entonces Caral era desde ya la “ciudad más antigua de América”.

Investigadores alemanes descubrieron ahora a unos 200 kilómetros de distancia en Casmatal otra gran pirámide cual es más antiguo que los descubrimientos en Caral. La primera fundación de Sechín Bajo - este es el lugar - data a 2960 años antes de Cristo. Esto hace que sea la pirámide más antigua de América.

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La plaza circular de Sechín Bajo

Es uno de los más importantes descubrimientos arqueológicos de la presente década. Se trata de la arquitectura pública y ceremonial más antigua del continente americano, pues fue construida unos 35OO años a.C. (dos mil años antes que Chavín de Huántar y mil antes que la Ciudad Sagrada de Caral).

BERLÍN.- Arqueólogos alemanes y peruanos han descubierto en Sechín Bajo, en el valle del Casma (norte de Perú), un gigantesco complejo monumental datado hace unos 5.500 años, que puede considerarse uno de los mas antiguos si no el más viejo de América.

“Se trata de un hallazgo revolucionario y excepcional por la datación tan antigua”, subrayó hoy en Berlín en una rueda de prensa el profesor de arqueología y embajador de Perú en Alemania, Federico Kauffmann-Doig, quien comentó que el enigma radica en averiguar ahora que función tuvo el complejo.

El descubrimiento viene a confirmar que las culturas andinas de Perú no tuvieron su origen en las regiones selváticas, como se pensaba hasta hace poco, sino en la costa norte del país, región en la que se presumen mas restos arqueológicos relevantes, añadió.

El director del proyecto de Sechín Bajo y arqueólogo alemán de la Universidad Libre de Berlín, Peter Fuchs, explicó que la zona de excavaciones abarca una superficie de 30 hectáreas con construcciones de varias épocas, las mas recientes de hace 3.600 años.

La construcción con patios redondos encontrada en los estratos inferiores de las excavaciones “puede considerarse la más antigua arquitectura monumental en el espacio andino central”, dijo Fuchs, quien subrayó que fue levantada hace unos 5.500 años.

Sobre ella se erigió posteriormente, entre los años 2100 y 1600 antes de nuestra era, un edificio abierto, casi cuadrado, de unos 35 por 40 metros, con nueve salas alineadas de tres en tres, que pudieron haber tenido alguna función ritual.

Casi adosado a ese edificio se encuentra el hallazgo más interesante del complejo, una construcción de piedra y adobe de 125 por 150 metros en buen estado de conservación, que contiene cuatro patios interiores en línea y descendentes desde el más pequeño, arriba, al más grande, en la parte inferior.

Este último, el de mayor tamaño y con muros de unos 5 metros de altura cubiertos de adobe, se abre a una plaza de unos 20.000 metros cuadrados.

La excavación de ese patio ha sacado además a la luz relieves de gran tamaño en sus paredes, únicos en la región, con figuras en posición frontal, que tienen los brazos abiertos y parecen participar en un baile ritual o una procesión.

En la mano derecha sostienen un objeto alargado que podría ser una maza de guerra y de su izquierda cuelga una pieza redonda, también sin identificar, de la que surge una cabeza de serpiente.

Los arqueólogos han limpiado hasta ahora tres figuras con la ayuda de un equipo de especialistas en restauración y consideran que podrían tener entre 3.900 y 3.700 años de antigüedad.

Fuchs explicó que la construcción monumental de Sechín Bajo, situada a 370 kilómetros al norte de Lima y en la región costera de Perú, fue abandonada intencionadamente por razones que se desconocen hace más de 2.500 años.

Sus responsables “tapiaron las puertas y derribaron las escaleras de acceso” sellando el complejo, dijo el arqueólogo alemán, quien comentó que quienes realizaron esa tarea llenaron de grafitos las paredes exteriores de la construcción con mas de 130 dibujos de animales, máscaras y otros objetos.

“El más interesante de todos ellos es una especie de animal mitológico, mezcla de caimán, felino y araña, que podría ser el anuncio de una nueva concepción del mundo y que se ha repetido de manera similar en numerosos hallazgos arqueológicos repartidos por la región andina”, explicó Fuchs.

“No sabemos que función tenía el complejo”, señaló por su parte el profesor Jürgen Golte, “solo sabemos que no se trataba de una residencia y que tenía una función pública”, posiblemente con fines rituales.

El equipo de arqueólogos del Instituto de Latinoamerica de la Universidad Libre de Berlín considera que el asentamiento de Sechín Bajo pudo tener entre 8.000 y 10.000 habitantes que vivían de la agricultura en las riberas de los ríos cercanos.

Fue en la estructura descubierto más reciente donde se encuentra un alto relieve tallado con un decapitador - una figura de mito con una larga historia en el Perú. Ahora se puede decir que este mítico decapitator existía al menos 3600 años a.C. y tal vez es el origen de la figura que sobrevivió a lo largo de los miles de años que siguieron. Más tarde era un tema recurrente en la iconografía Chavín, así como otros dos temas recurrentes, en acuerdo con Fuchs; “En su mano derecha tiene un cuchillo ceremonial, a la izquierda, tiene una serpiente”.

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El cataclismo que desapareció la civilisacion de Atlantida

Las leyendas antiguas de un diluvio universal

Podemos decir que este diluvio sucedió como un hecho histórico. Dejando a un lado las divagaciones teológicas, aparece reseñado en demasiadas culturas además de la cristiana. Y resulta demasiado poco convincente la teoría de que, las increíbles coincidencias entre leyendas precolombinas, hindúes, mesopotámicas o egipcias, sean solo fruto de una casualidad. Parece improbable, sobretodo si tenemos en cuenta que en Centroamérica existen también relatos muy similares sobre un apocalíptico diluvio.

En una rara colección de documentos aztecas conocida como Vaticano-Latin Codex se recogen las leyendas de este pueblo, con relación a los ciclos históricos que había vivido la tierra. Esos ciclos se dividen en “soles” siendo la nuestra la era de “Los Hijos del Quinto Sol”. Antes que nosotros, afirma el Vaticano-Latin Codex, en la era del Cuarto Sol o Tzontlilic, se produjo una destrucción masiva a manos de un diluvio.

En otro documento azteca, la Piedra del Sol de Axayacatl, se especifica que los hijos del Cuarto Sol perecieron a manos de la diosa del agua “Chalchiuhtlicue”. “La destrucción se produjo en forma de lluvias torrenciales e inundaciones. Las montañas desaparecieron y los hombres se transformaron en peces”.

En Colombia los indios chibchas mantienen viva la leyenda de Chía, que utilizó sus medios mágicos para provocar un diluvio en el que pereció la mayoría de la población. En Ecuador son los indios que relatan una vieja leyenda sobre un diluvio del que escaparon solo dos hermanos que se habían refugiado en una alta montaña. Por su parte, en Perú, son muchas los mitos referentes a un indio a quien una llama advirtió de que iba a producirse un diluvio, salvándose gracias a aquella advertencia. También los araucanos de Chile, y los yamana de Tierra de Fuego mantienen tradiciones similares.

En Norteamérica también existen leyendas similares, “entre los inuit de Alaska, existía también una tradición sobre un terrible diluvio que, acompañado de un terremoto, se extendió por toda la tierra.

Los luisenos de baja California cuentan una leyenda sobre un diluvio que inundó todas las montañas y destruyó a la mayor parte de la humanidad. También ente los indios Dakotas se afirmaba “el mar y las aguas habían anegado en una época la tierra, de forma que toda vida humana quedo destruida“. Por su parte, los chickasaws aseguraban que el mundo había sido destruido por el agua “pero una familia se salvó junto con una pareja de cada especie animal”.

Pero el mito del cataclismo acuático no se limita a América. En un lugar tan distante de la cálida California, como el bosque tropical malasio, los chewong creen que cada cierto tiempo su mundo se ha visto boca abajo, siendo inundado y destruido por el agua. En Laos, al norte de Tailandia, existe la leyenda de unos seres llamados los Thens, que provocaron el fin de una era creando un diluvio del que solo se salvaron tres grandes hombres y varias mujeres, a bordo de una lancha. Asimismo los karins de Birmania poseen unas tradiciones sobre el diluvio, al que tan solo sobrevivieron dos hermanos a bordo de una lancha. En Vietnam se especifica que esos hermanos, hombre y mujer, iban acompañados de una pareja de cada especie animal.

Hasta en el Egipto faraónico, se recoge esta leyenda. En un texto funerario conservado en la tumba del faraón Seti I, por ejemplo se habla del diluvio. Las razones de ese cataclismo aparecen reflejadas en el capítulo CLXXV del Libro de los Muertos donde el dios Toth sentencia: “… voy a destruir todo cuanto he creado. La Tierra se hundirá en el mar por medio de un diluvio, y su superficie aparecerá lisa como en tiempos pretéritos…“.

Un mundo desaparece para nacer de nuevo

En total se han rastreado más de quinientas leyendas sobre el diluvio en todo el mundo. ¿Realmente pueden atribuirse esa leyenda universal a un cúmulo de casualidades entre los folcloristas de todo el mundo? Parece muy poco probable.

Hacia mas de 11.000 anos la tierra fue sacudido por violentos terremotos y muchas partes costeros se hundieron en el mar. Esta interpretación tiene todos los rasgos de veracidad, desde el punto de vista de las ciencias naturales. La mayoría de la vida humana existente en este tiempo se extermino, solo se quedaron algunos rebrotes de civilizaciones que existían con anterioridad a este cataclismo mundial. Para la humanidad la evolución comienzo de nuevo, los pocos sobrevivientes comenzaron en cero. La historia se perdió en el olvido y solo se quedaron algunos leyendas y mitologías que fueron guardados en las tradiciones de las nuevas civilizaciones. Sin embargo, hace 300 años se quemaba en la hoguera al que enseñaba estos conocimientos, ya presentes en los hombres de ciencia 5.000 años a.C.

Tenemos un sinnúmero de indicios de la existencia de una civilisacion muy avanzado que penetro las civilizaciones primitivos que reaparecieron de nuevo en el mundo. Los sobrevivientes de esta cultura desaparecida se dispersaron por todas partes en busca de refugios y donde llegaron mezclaron su cultura y sus conocimientos con los tradiciones y costumbres de los grupos indígenas.

Hay certezas de culturas similares a ambos lados del Atlántico - de los mayas, incas y aztecas en el lado americano con las civilizaciones babilónicas de Asia Menor, los etruscos prerromanos de Italia, los aqueos helénicos de Homero, las culturas de Micenas y Creta y las mauritánicas antiguas del norte de África.
Todos estos pueblos adoraban al Sol en templos orientados astronómica mente, utilizaban un calendario del mismo tipo fundamental, embalsamaban a sus muertos y el conocimiento de la redondez de la Tierra, 3.000 años antes de Moisés; En las leyendas de los Incas y la mayoría de los mitologías de las primeras civilizaciones de América están presente las historias de Atlandida y de su hundimiento, de sus sabios y seres superiores.

El antiguo imperio de la Atlantida

La época del imperio de Atlandida se produjo antes y hasta el fin de las ultimas Glaciales hace 10 a 12.000 anos. El “complejo cultural” atlántico, que lógicamente se debió producir en islas de clima templado y en sus costas adyacentes, desapareció durante los trastornos sismológicos que acompañaron a las grandes inundaciones (tsunamis) subsiguientes al deshielo.

Platón sitúa el hundimiento, según le informaron los sacerdotes de Sais, hace 11.250 años, mientras la ciencia moderna sugiere el año 10.000 a.C. como el período del fin de los últimos glaciares europeos, a los que siguió la inundación. La difusión de la civilización megalítica hacia Europa se produjo alrededor de esta época y, puesto que las fechas correspondientes a las culturas Tartessos, en el sur de España, el norte de África y las islas mediterráneas están siendo constantemente retrasadas, todas ellas se acercan al período de la última retirada de los glaciares y del supuesto éxodo desde la Atlántida.

Debido al aumento general del nivel de las aguas en relación con el hundimiento de la costa en muchas partes de Europa y África, que tuvo lugar en las Edades de Piedra y de Bronce, muchas otras tierras sumergidas a la orilla del mar podrían encerrar nuevos elementos de la Edad de Piedra. Pero la exploración submarina en las zonas cercanas a la costa, en el Mar del Norte o en el Atlántico Norte es difícil y a menudo poco satisfactoria, debido a la falta de visibilidad, algo muy distinto a lo que ocurre en las aguas habitualmente claras del Mediterráneo, el Caribe y otros mares más meridionales.

En otras palabras, todo era parcialmente cierto, pero ligeramente deformado a través del turbulento polvo de la leyenda y de la inconstante memoria del ser humano. Hubo una vez grandes islas en el Atlántico. Ocurrió una vez una inundación que pareció cubrir la tierra, pero las aguas no retrocedieron y todavía están en torno a nosotros. Y las tierras no se hundieron realmente, sino que resultaron anegadas, y con excepción de los sectores cubiertos por las mareas, no volvieron a emerger. Y esas tierras perdidas están todavía allí, en lo profundo del océano, y sólo sobresalen del Atlántico sus partes más elevadas. A lo largo de sus orillas sumergidas y los terrenos originalmente fértiles de la época anterior al diluvio, deben yacer las ruinas y los restos de sus ciudades, palacios y templos.

Las islas Azores, las Canarias y las Bermudas

Producto del desprendimiento de las capas terrestres se quedaron solo los picos de montanas como islas en el mar. La Isla Atlántida con sus puentes terrestres se sumergió en el fondo del atlántico. En la localización donde existía la Isla Atlántida están hoy las islas Azores. Las Azores son cumbres de montañas no cubiertas por las aguas que se alzaban en el “octavo” continente, como también suele llamársela.

Cuando se descubrieron las islas Canarias, en el siglo XIV, y una vez que los españoles pudieron comunicarse con sus habitantes, éstos manifestaron su sorpresa de que existiera otro pueblo vivo, ya que pensaban que toda la Humanidad había perecido en una catástrofe y que sólo algunas montañas, que ahora constituían su hogar, habían permanecido sobre el agua. Además, estos isleños poseían una extraña mezcla de civilización y barbarie de la Edad de Piedra.

Entre otras cosas, se regían por un sistema de monarquía electiva compuesta por diez reyes, adoraban al Sol, tenían una clase sacerdotal especialmente dedicada al culto de este dios, momificaban a sus muertos, construían sus casas con piedras encajadas con mucha precisión y con paredes pintadas de rojo, blanco y negro, tenían grandes fortificaciones circulares, practicaban una forma de irrigación por medio de canales, se tatuaban la piel mediante sellos que imprimían los dibujos, confeccionaban una cerámica similar a la de los indios americanos y fabricaban lámparas de piedra.

Su lenguaje hablado, que ahora se ha perdido, parece haber estado relacionado con el del pueblo beréber y tal vez también con los de los pueblos tuareg, de África, a los que se ha considerado posibles sobrevivientes de la isla de Platón.

Varios de estos rasgos culturales coinciden estrechamente con las tradiciones atlánticas y de otras civilizaciones mediterráneas y trasatlánticas. En la época clásica hubo evidentes contactos esporádicos entre los Canarias y los fenicios, cartagineses, numidios y romanos, pero el nivel cultural había retrocedido considerablemente en el momento de su “redescubrimiento” por los españoles. Hay otros indicios que apuntan hacia un considerable declive cultural, como por ejemplo que para hacer la guerra se sirvieran de armas de piedra y madera. Sin embargo, su organización fue lo bastante eficaz como para hacer frente durante cierto tiempo a los españoles.

Al examinar los cráneos de las momias se ha advertido una curiosa similitud en las costumbres médicas; concretamente en las técnicas de trepanación, que consistían en colocar una lámina de oro o plata sobre el cerebro cuando el cráneo había sido herido. Tanto los Canarios como los incas peruanos practicaron este arte delicado, pero sólo podemos especular acerca de si esto era una consecuencia de una cultura atlántica compartida o si se desarrolló en forma natural en unos pueblos habituados a golpear a sus enemigos en la cabeza.

Incluso algunas de las características físicas que Platón describe en detalle pueden ser identificadas en las islas atlánticas. El filósofo menciona la existencia de rocas negras, blancas y rojas, como las de origen volcánico que todavía pueden verse en las Azores, las Canarias y otras islas del océano Atlántico. La referencia a climas templados y cantidades ilimitadas de fruta pueden aplicarse todavía a Madeira, las Canarias y las Azores, y la gran montaña que se alza desde la planicie central podría ser el monte Teide, de Tenerife. En la narración de Platón se advierte otra coincidencia, cuando habla de manantiales fríos y calientes, que habrían sido creados por el tridente de Poseidón. Estas fuentes, al igual que las rocas blancas, negras y rojas, también existen en las Azores.

Paul Le Cour, fundador de la organización francesa “Amigos de la Atlántida” y de la revista “Atlántida”, visitó las Azores y comentó estas coincidencias. También se refirió al uso que actualmente se da a los trineos en las Azores. Los isleños los hacen deslizar sobre piedrecillas redondas, lo que significa trasladar a la época moderna un sistema de transporte correspondiente a la Edad de Piedra. Las Azores, aún más que la isla Tera, presentan un aspecto de tierras sumergidas, con grandes cumbres montañosas de color negro que se alzan directamente desde el mar.

Los primeros exploradores también hallaron en Corvo la estatua de un jinete, esculpida en piedra y con una inscripción indescifrable en la base. La estatua ha desaparecido y también la base y la inscripción. Sin embargo, según señala A. Braghine, un moderno investigador, en su libro The Shadow of Atlantis (La sombra de la Atlántida): Cuando los exploradores portugueses que buscaban nuevos territorios llegaron a las Azores y vieron la estatua, advirtieron que el brazo del jinete apuntaba hacia Occidente; es decir, hacia el Nuevo Mundo. Se dice que los habitantes de las islas la llamaban Cates, lo cual no tiene significado, ni en portugués ni en español, pero que, por una curiosa coincidencia lingüística, se asemeja, en el lenguaje quechua del antiguo imperio inca, a la palabra cati, que quiere decir “siga”, o “vaya hacia allí”.

“Atlantida rodeado de otras islas; y desde las islas se podía atravesar al continente opuesto…”.

Al estudiar las islas del Atlántico y su posible relación con las costas del Atlántico y con las islas y culturas del mundo mediterráneo primitivo, nos acercamos mucho a una posible solución del misterio de la Atlántida, un misterio que tal vez nunca lo fue, ya que siempre hemos tenido una explicación a mano.La investigación oceanógrafica, al igual que la exploración submarina, que constituye un campo de investigación completamente nuevo, se han unido a la geología para proporcionarnos una nueva respuesta lógica y verosímil.

Jean-Albert Foéx nos ha ofrecido la explicación más plausible y al mismo tiempo más obvia acerca de la Atlántida, en su libro Histoire sous-marine des Hommes (Historia submarina de los hombres). Su deducción no se basa en leyendas o mitos, sino en hechos científicos aceptados como tales. Se apoya en el consenso general existente entre geólogos y oceanógrafos, en el sentido de que, si bien el nivel del agua se ha elevado en los últimos milenios a un ritmo de unos 30 centímetros cada siglo, hace muchos miles de años se produjo una enorme crecida, a un ritmo mucho más rápido. Alrededor del siglo X a.C., el nivel del mar se hallaba unos 135 a 150 metros por debajo del actual.

La elevación del nivel se debió a las inundaciones originadas por el deshielo de los últimos glaciares. Cuando el tercer y último glaciar se retiró y los hielos se derritieron, las aguas se elevaron en más de 150 metros y produjeron lluvias torrenciales y erupciones volcánicas, especialmente en las zonas volcánicas del Atlántico. Esto debió parecer como el fin del mundo, en medio de un gran diluvio. En otras palabras, el “complejo cultural” atlántico, que lógicamente se debió producir en las islas de clima templado y en las costas adyacentes, desapareció durante los trastornos sismológicos que acompañaron a las grandes inundaciones subsiguientes al deshielo.

Este aumento del nivel de las aguas podría explicar también el gran crecimiento del Mediterráneo, cuyo fondo no es un verdadero fondo marino, sino que se caracteriza por tener valles y montañas. Esta vez, al estudiar la Atlántida estamos pisando terreno científico firme, en general. Sabemos que los glaciares existieron; que el hombre preglacial también existió, y conocemos el ritmo de aumento de nivel de las aguas del océano gracias a la precisión que el empleo del carbono radiactivo nos ofrece para establecer la edad de los materiales dragados. Entre esos materiales figuran conchas marinas, moluscos, turbas, mastodontes y mamuts e incluso herramientas prehistóricas.

Si proyectamos las islas del Atlántico de acuerdo con su situación en aquella época, incluyendo todo el fondo del mar que las rodeaba, hasta una profundidad de 150 metros o más, obtenemos islas con áreas terrestres mucho mayores; tal vez no del tamaño de los continentes, pero sí lo bastante extensas como para mantener una población numerosa y activa, capaz de desarrollar una civilización. Algo similar ocurrió con las otras costas, de Francia, España, Portugal, África del Norte y América, que se extendían probablemente tanto como el zócalo continental, como lo demuestran los cañones submarinos que parten de los ríos actuales hasta llegar al borde de grandes abismos.

Estas islas oceánicas no sólo habrían sido mayores que las actuales, sino más numerosas, lo cual significaría extensas zonas secas comprendidas en las orillas de las grandes y pequeñas Bahamas, donde se han realizado recientes descubrimientos de edificios y ciudades sumergidas. La extensión “anterior a la inundación” de estas zonas y de las islas atlánticas nos recuerda la mención por parte de Platón de “…otras islas; y desde las islas se podía atravesar al continente opuesto…”.

Los centros poblados de este imperio prehistórico se encontrarían, naturalmente, en el antiguo nivel del agua y es precisamente allí, como sugiere Foéx, donde la búsqueda de la Atlántida debería arrojar resultados provechosos. No sería la búsqueda de leyendas y tradiciones, sino la exploración de ciudades y puertos reales pertenecientes a la sumergida isla-continente. Tanto en las Azores como en las Canarias y las islas Bermudas se ha informado de la existencia de construcciones submarinas de origen desconocido.

Con esta explicación, que aparece corroborada por la ciencia, por lo menos en cuanto se refiere a la elevación del nivel de las aguas, devolvemos la isla-continente perdida al Atlántico, precisamente al lugar donde la situaba Platón, incluidas islas mucho más grandes y cercanas a las costas de los continentes que la rodeaban, tal como lo describieron Platón y otros autores.

Los relatos de Platón en la mitología griega

Platón relata en Timeo que el primer legislador de Atenas, Solón (hacia el año 600 A. J.), se trasladó a Egipto para estudiar la legislación del antiguo Estado del Nilo. Los sacerdotes lo recibieron con honores, pues conocían bien a sus antepasados. El propio Solón, según le dijeron, no podía saber nada de sus antepasados, pues el antiguo reino griego había sido destruido por los terremotos y con él habían desaparecido todos los testimonios. Pero ellos, que vivían en la tierra cenagosa del Nilo, libre de terremotos, y que, al contrario de los griegos, estaban familiarizados con la historia, sabían todavía bastante de aquel reino.

La descripción que los egipcios esbozaron de la isla Atlántida conserva todavía los rasgos inconfundibles de lo que se llama islas de estela. A cinco días de navegación de la costa de Gibraltar, había en el Atlántico una cadena de islas y el rey de la isla mayor había conseguido el dominio. Estas islas tenían elevadas montañas, y por su clima marítimo estaban pobladas de bosques y lo que es característico de las islas de estela, eran ricas en fuentes termales. Se hacía llegar el agua a las ciudades, a las casas y pórticos, con lo que los habitantes de la Atlántida dieron a los pueblos antiguos el ejemplo para la instalación de las termas, que admiramos en las ruinas de las ciudades antiguas. Al igual que todos los reinos costeros e insulares de la historia, los reyes de la Atlántida adquirieron su poderío gracias al comercio marítimo, y crearon un imperio colonial como más tarde los fenicios, cartagineses, griegos, romanos,, normandos, venecianos, portugueses, holandeses, españoles, ingleses y franceses.

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Este articulo es la prolongación de La modificación del eje terrestre y la civilización de Hiperbórea y forma parte de una serie de futuras publicaciones para fines de lograr un mejor entendimiento de nuestra zivilisacion en base de su origen, sus leyendas, historias antiguas y ciertos aspectos científicos. Como factor distorsionante quiero evitar dejarme arrastrar de imposiciones religiosas o ideológicas de igual manera como evitar de argumentar con desplicaciones “extraterrestres”, que son de mi opinión inventos de un sistema dominante para usarlo como argumento de repression y división, como la guerra fría, el terrorismo y al fin una supuesta amenaza desde el universo! La opinión expuesta en el articulo es el producto de análisis de diferentes publicaciones en la web relacionados al tema. Entre los diferentes autores quiero dar un gracias muy especial a la Biblioteca Pleyades, a Deborah Goldstern, a Juanjo Perez y a Americo Huari.

La modificación del eje terrestre y la civilización de Hiperbórea

Un concepto de poblamiento mas antigua

Las leyendas de todas las culturas antiguas están llenos de indicios de que existían civilizaciones mucho mas antiguas que nosotros reconocemos y cuales desaparecieron por grandes cataclismos que afectaron la tierra miles de anos antes.

En el cuento de Platón, Atlántis, situada “más allá de las Columnas de Hércules”, es un poder naval que conquistó muchas partes de Europa Occidental y África 9000 años antes del tiempo de Solón, o aproximadamente 9500 a C. Después de un fallido intento de invadir Atenas, Atlántis se hundió en el océano “en un solo día y la noche de la desgracia”.

La mayoría de los sitios consultados ubican la desaparecida isla (o continente) de Atlantis en el océano atlántico, entre medio de Europa, África y América, desde donde era fácil de llegar al norte de África, como en el caso de los Sumeras o a América, a la región del Amazonas, entrando hasta los altos de los Andes, a una región que comparte hoy Brasil, Columbia, Ecuador, Peru y Bolivia y que todavía esta lleno de misterios a descubrir.

Algo parecido sucede también con una zivilisacion todavía mas antigua que la de Atlantis. Desde la mitología griega hacia las sagas nórdicas cuentan de un sitio en el norte donde los hombres viven “con el corazón sin afanes, héroes felices a los cuales tres veces al año la tierra fecunda ofrece frutos florecientes, dulces de miel”. Una isla remota y sin aflicciones; tierra que produce espontáneamente para dicha de los hombres. Es elemento común tanto para la tradición celta como para la griega, y más tarde para la griálica. Especifican que esta Isla se hallaba a seis días por mar de la Britania, en las proximidades del “mar congelado”, que ha de identificarse sin duda con el Mare Cronide en el cual, según Plutarco y Plinio, yace dormido Cronos .

En la mitología griega Hiperbórea era una región situada en las tierras septentrionales aún desconocidas, al norte de Tracia. Su nombre (más allá de Bóreas) deriva precisamente de que se creía que el dios de los vientos, llamado Bóreas habitaba en Tracia, y los hiperbóreos, sus hijos, lo harían más al norte de este reino, en el país de Hiperbórea. El dios Apolo permaneció cada otoño en esta región, que era su residencia invernal.

Según estas sagas y mitologías Hiperbórea haber ocupado una parte de las regiones árticas actuales, antes de la modificación del eje terrestre, que implicó la segunda glaciación universal.

Por el cambio climático provocado por este cataclismo los habitantes que vivieron en esta tierra antes tan parasiatico eran obligado a emigrar hacia otras partes mas agradables. Eso marco el inicio del poblamiento hacia otras partes de la tierra donde comenzaron aparecer los distintos razas y culturas que hoy en día conocemos.

Los Hiperbóreos descienden desde el Norte en oleadas sucesivas, una parte hacia la parte asiática, llegando hacía las regiones del hoy desierto Gobia y Siberia. Desde allá se dividieron mas adelante los Mongoles casi todo la parte del mundo y entraron vía el estrecho de Bering a continente de América donde llegaron hasta su parte sur.

Los Pieles rojos (Algonquinos) eran un grupo que entro directamente vía Canadá a la costa este de América.

Otra grupo que se movió hacia Escandinava donde establecieron los primeros poblaciones de los Indoeuropeos, como los Vikingos y los Godos (antiguos svekos) que hace 1500 anos llegaron hasta la península de Hispana donde se enfrentaron a los musulmanes que surgieron de los Sumeras y hacia el sur de Rusia y Ucrania donde tuvieron de enfrentar a los Mongoles.

Pero la mayor parte pobló mas al sur el desaparecido continente de Atlantis. Desde su estratégica posición entre los dos continentes era fácil de penetrar a América como los poblaciones pre-columbinas y a África para fundar las civilizaciones Egipcios y Sumerios.

El recuerdo, transmitido de generación en generación, del hundimiento de Atlantida, de Hiperbórea, y de las migraciones de los Frisones en dirección de tierras más cálidas, hasta Grecia, al África del Norte y a la misma América. “La Crónica de Oera Linda”, de los Frisones nos habla de un marinero Frison, llamado Inka, que navegara en dirección de Occidente, contraria que sus hermanos y habría llegado a otro continente de donde no vuelve más .

¿El marinero frison Inka, seria el creador de la civilización Inca, quienes se denominaban Hijos del Sol?. Las leyendas de los indígenas sudamericanos nos hablan de ciudades escondidas donde habitarían estos dioses, se ingresaría por todo un sistema de túneles a lo largo de lo Andes y de la selva amazónica. Allí estarían las ciudades míticas de el Dorado, las tres Ciudades de los Cesares, Paititi, etc. Muchas tribus del amazonas y del mato grosso hablan de que ellos entraron en contacto con las ciudades de los dioses que se encontraron en el interior de la tierra. Los dioses Quetzacoalt, Viracocha, Huiracocha, etc. han sido representados como dioses gigantes, rubios blancos. Serian los Atumarunas los ancestros de los Inkas y quienes crearon las civilizaciones de tihaunaco en Bolivia y el Imperio del Tiahuanacu. Serian ellos quienes edificaron las pirámides mayas y olmecas y quienes enseñaron a estas tribus indígenas todos sus conocimientos y el Imperio Incaico, como una raza divina, solar, de Dioses del Sol, en un Imperio basado en una ciencia etnológica, enseñada y mantenida por los godis, (los amautas) y sus sacerdotes “godos” (de “Dios bueno”): los Hijos del Sol. Quetzalcoatl era el godo (lo que se llaman mas adelante vikingos) en México y Viracocha lo era en Tiahuanacu.

Era en el norte de África donde los frisones (los filisteos) encuentran a los Golen. La semejanza con el nombre Golem es casi total. Eran sacerdotes de Sidón y los frisones los apodan Triuweden, que quiere decir “los que no poseen la verdad”. Los navegantes frisones incursionaron los mares con los Golen y lo seguirán haciendo con los fenicios. Los Golen acostumbraban a robar niños y usaban a sus mujeres para procrear con los frisones. Practicaban rituales sangrientos y tomaban alucinógenos, como los magos (druidas) de los Godos y los shamanes de los Inkas, llamados los Hijos del Sol. Se habrán infiltrado en los grupos sacerdotal de los “Gódos”, pasando a ser esos “Druidas” que sacrificaban seres humanos. Han estropeado el culto puro de los verdaderos y más antiguos Druidas, que eran guerreros y magos blancos de Hiperbórea.

Tras los Godos, los Fenicios y los Egipcios llegaron los templarios y los vikingos, siguiendo a sus huellas y las de los normandos y de sus mapas precisos del las costas del Continente, lo descubrio Colón para la corona espaniola.

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El circulo de la historia se repite

La mayoría de las theorias de poblamiento de nuestra tierra son mas o menos fundado, pero principalmente se basan en un poblamiento partiendo desde África o desde Asia y todavía se desconoce cual era la verdadera cuna de nuestras culturas. Es muy bonito, decir que la evolución humana partió del mono, pero todavía, hoy en día existen los monos - sin evolucionarse a humanos!

Partimos de la posición de que el humano evoluciono desde un humano hablamos de un margen de tiempo de alrededor de 200,000 anos de que teníamos pruebas de su existencia. En nuestra historia nos encontramos en la época llamado la edad piedra con primitivos intentos de la humanidad de organizarse su vida cotidiano.

Pero posiblemente esta edad piedra era una época donde los pocos sobrevivientes te un cataclismo, que acabo con gran parte de la vegetación, de la vida humana y animal y todo lo que existía anterior, comenzaron te nuevo a re establecer de modo primitivo las bases de civilizaciones humanas. Vía sus leyendas y mitologías mantenían viva el recuerdo a la cultura maravillosa que existía antes de esta gran catástrofe. Una generación lo transmitió a la otra, hasta llegando a un futuro mas avanzado, con sofisticadas culturas y poderes re establecidas, donde solo se crea en cosas reales y fácilmente de definir. Las leyendas viejas pierden para la mayoría su sentido, se niega y ridiculiza su contexto por falta de pruebas científicas, ignorando que la ciencia es solo una herramienta para aprender y comprender que todavía no se sabe ……..

Pero cualquier momento puedo suceder de nuevo un retroceso similar que miles de anos atrás, provocado por un cataclismo mundial, iniciado por un cambio climático abrupto, una catástrofe nuclear o algo de similar impacto, que también elliminaria la mayoría de los indicios de nuestra existencia sin importancia del “avance científico” de nuestras civilizaciones.

Los pocos sobrevivientes debían partir de nuevo, desde una situación similar a la que definimos en nuestra historia como la época de edad piedra, un período de la Prehistoria durante el cual, los seres humanos crearon herramientas de piedra debido a la carencia de una tecnología más avanzada. Sin instituciones organizados, sin religiones incorporados, sin partidos políticos, sin tecnología y energía eléctrica, sin pueblos, ciudades y otras infraestructuras establecidas - lo único se quedaría a estos “primitivos” es de adaptarse a un ambiente destruido y buscar el modo como sobrevivir y contarle a las futuras generaciones las leyendas y mitologías de un mundo anterior, lleno de felicidad, frutas y comida abundante, hombres de una estética impresionante y de una civilisacion maravillosa ………..

“Lo único que se puede decir con toda certeza es que la geografía de nuestra tierra, como la conocemos hoy, es muy joven y paso varios transformaciones en los últimos 200 mil anos donde podemos hablar de la existencia de una vida humana existente.

Un argumento muy razonable para verificar científicamente estos transformaciones geográficos se puede encontrar vía los estudios del movimiento de la eje de nuestra tierra y sus repercusiones como provocando cataclismos, cambios de clima, glaciales, movimientos de la capa terrestre y fuertes impactos para todo tipo de vida existentes”.

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El gran cataclismo hace 11600 anos

A la vista de los hechos, algunos científicos no dudan en relacionar las diversas extinciones que ha sufrido la Tierra desde el período cámbrico con presumibles impactos de meteoritos procedentes del espacio exterior. Yendo más allá, se especula con la posibilidad de que alguno de estos impactos pudieran provocar el desplazamiento en bloque de la corteza terrestre que precedió al período cámbrico.

Precisamente esta teoría fue defendida hasta su muerte por el profesor de Historia de la Ciencia en el Keen College de New Hampshire, Estados Unidos, Charles Hapgood, (1904-1982) convencido de la existencia de una civilización perdida, cuyos orígenes habría que buscar once mil años atrás y de la que bebieron los pueblos de Egipto y las civilizaciones precolombinas. Una civilización que habría desaparecido, precisamente, como consecuencia de un gran cataclismo a escala planetaria derivado del desplazamiento de la corteza terrestre producido a raíz del impacto de uno o varios cuerpos celestes en nuestro planeta.

En 1513, Piri Ibn Haji Memmed, un oficial de la Armada turca más conocido por Piri Reis o Reís, tenía unos cartógrafos preparando un mapa del océano Atlántico y los países ribereños. Una inscripción en el mapa indicaba que Piri Reis basaba la porción occidental a mapas que el mismo Colón había empleado durante su primer viaje. Se trataba de la primera prueba de que habían existido unos mapas anteriores. Además, otra inscripción declaraba que el oficial turco había consultado unos mapas aún más antiguos, algunos de los cuales se remontaban a la época de Alejandro Magno.

El mapa también presentaba pruebas de que el inexplorado continente antártico había sido cartografiado por alguien miles de años antes de que fuese redescubierto en 1820. Muestra, en correcta proporción, partes de Africa y de la zona oriental de Sudamérica. De bajo del extremo sur de América del Sur, están los contornos de otra línea costera. El cartógrafo e historiador charles Hapgood ha identificado la misma como la línea de la costa y las montañas de la Antártida, tal y como en realidad existen bajo la capa de la cubierta de hielo. Se sabe que la Antártida estaba en su mayor parte libre de hielos hacia los años 10.000 a 8.000 a. de C. Y lo aún más increíble radica en que, aunque se trate de un mapa antiguo, está dibujado empleando una trigonométria esférica y adaptada a la curvatura de la Tierra, millares de años antes de que fuese posible representar la longitud.

Pese al rechazo que este tipo de planteamientos ha suscitado entre la comunidad académica ortodoxa, lo cierto es que algunos científicos han hallado indicios más que razonables de que aquellos pudieran estar sobre la pista correcta.

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Una gran inundación a escala mundial

Los expertos, bajo la dirección del profesor británico Chris Turney, relacionan con una inundación global el derrumbe del inmenso hielo de Laurentide, en Norteamérica, que supuso el mayor aumento de agua dulce en el planeta de los últimos 100.000 años y que tuvo lugar hace entre 8.740 y 8.160 años.

Puede considerarse como uno de los acontecimientos antiguos comunes a distintas civilizaciones del planeta. Pero, con o sin pruebas de su veracidad, sabemos que las civilizaciones antiguas conservaron la historia de una gran inundación que destruyó a sus antepasados, en tanto en cuanto, algunas de estas civilizaciones no tuvieron contacto alguno con las demás, por ejemplo las culturas prehispánicas con civilizaciones del cercano Oriente y la India.

Una tradición oral que habría pasado de padres a hijos durante miles de años en forma de leyenda hasta que civilizaciones más modernas lo escribieran en libros como la Biblia, el Popol Vuh, escritos Babilónicos, Egipcios, etc

Un descubrimiento que se hizo por mayo de este año ya trataba de dar una explicación científica a los mitos de un Diluvio a escala mundial.

Un grupo de Geólogos de la NASA basados en estudios preliminares han descubierto que existen indicios del impacto de un meteorito sobre la capa de hielo al Norte de Canadá.

En estos estudios se encontraron capas de materiales, que constituyen comúnmente a los meteoritos, sobre las capas de hielo que tienen una edad aproximada de 10,000 años.

Según estos científicos, el supuesto meteorito habría explotado en el aire, sin alcanzar el suelo.

La gran explosión producida, habría liberado una cantidad de energía equivalente a miles de bombas atómicas. Esta energía, habría derretido grandes capas de hielo en segundos.

Esta enorme cantidad de agua provocaría Tsunamis con olas gigantescas que se esparcirían por todo el mundo en cuestión de horas, provocando enormes inundaciones repentinas y permanentes en asentamientos humanos en las costas, y una elevación del nivel de los mares en todo el mundo.

Teniendo en cuenta el hecho de que al igual que hoy en día, los asentamientos humanos más importantes se encuentran cercanos a las costas o a una altura sobre el nivel del mar relativamente baja, el impacto habría ocasionado un “Diluvio Universal”, es decir una gran inundación a escala mundial.

publicado en: El mito del Diluvio Universal explicado por la ciencia

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La modificación del eje terrestre

Con el “salto de los polos”, el Polo Sur sería el Polo Norte; la Antártica.

Cabe destacar que, según mis estudios, la tierra cíclicamente se rota en su eje, unos 30º cada 12.500 años, con datos comprobados de 27.5 º + 2.5º de Entorno. La tierra en 360º se ha rotado 12 veces conformando un periodo de 150.000 años.

Por lo cual esto rompe con la historia que nos contaron nuestros profesores, y deja en claro que al rotarse la tierra no deja rastros de las civilizaciones anteriores.

Cuando hablo de un desplazamiento del polo, en realidad, expreso mal el asunto. No es que el polo o lugar geográfico donde se interceptan la corteza y el eje de gira vaya a cambiar de lugar en el espacio. Lo que sucede es que la corteza de la tierra puede desplazarse libremente con respecto al núcleo y desplazarse a un nuevo lugar donde las fuerzas en equilibrio produzcan una situación mas estable.

Las fuerzas que intervienen en este proceso son calculables en cierta forma. Dependen principalmente del equilibrio de las masas de hielo en ambos polos. En estos días tenemos un desequilibrio evidente, por la mayor intensidad del invierno en el hemisferio norte, donde se deposita en la actualidad una gran cantidad de hielo contra un verano intenso en el hemisferio sur, que reforzado por el agujero en la capa de ozono ha permitido el deshielo de grandes zonas de la Antártida.

Este fenómeno se ha dado ya varias veces en la anterioridad y es estudiado por una ciencia que se denomina paleo magnetismo. Mediante el estudio de muestras de lava de volcanes que se encuentran en erupción en el momento del desplazamiento del polo, es posible determinar mediante la dirección de cristalización de las partículas magnéticas, donde se encontraba el polo magnético antes, en y después de la erupción.

El último cambio del polo se dio hace 12500 años, y existen huellas palpables del mismo en uno de los volcanes de Norte América, (Steen Mountain, Oregón USA. Ver NATURE, Vol. 374 20 Abril de 1995 Pág. 687-692) que coincidencialmente se hallaba en erupción. En esta ocasión, el polo se desplazó 27.5 grados o sea unos 3000 Km. en un espacio de 7 días, para una velocidad promedia de desplazamiento de 17.8 Km./hr, habiéndose registrado cambios tan altos como de 6.28 ordm; por día.

Durante los pasados 100.000 años, se detectaron geológicamente cuatro desplazamientos grandes del polo, porque los mismos se realizaron sobre la superficie terrestre mientras que los otros fueron en “el océano”.

Por lo cual y con los datos anteriores podemos calcular el próximo desplazamiento donde el eje se desplazará unos 5000 Km. de su punto actual y el futuro polo Norte se ubicara en el Turquistan y el futuro polo Sur en el Pacifico Sur entre las Islas de Pascua y las costas Chilenas. (Tengo calculada la latitud y la longitud)

Todo lo que te cuento, en la antigüedad ha sembrado de leyendas de todo tipo en las distintas culturas ancestrales.

En especial, en la antigua cultura Egipcia, donde se compara la avalancha del polo, como se la suele llamar, con el vuelo del Fénix - Ave mitológica que renace de sus cenizas.

Asimismo en la pirámide de Keops donde se detecto que fueron usado en todas sus caras planchas de cuarzo pulido por el mar hace 12500 anos, y eso a una altura de 850 metros sobre el nivel actual del mar!

publicado por Jorge Luis Cap - el eje terrestre

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La civilización hiperbórea

La civilización hiperbórea debió florecer hace más de 60 mil años durante el último período interglaciar. En el siglo XVI, el intérprete francés Guillaume Postel, afirmaba que el Paraíso se encontraba bajo los hielos del ártico. Cuando cambió el eje de rotación de la Tierra, los polos se desplazaron de lugar y el clima se tornó hostil. La maravillosa Hiperbórea se hizo inhabitable, quedando completamente cubierta por glaciares.

Se dice que sus habitantes emigraron hacia el sur poblando las diversas regiones del planeta. Los hiperbóreos se mezclaron con los humanos comunes dando vástagos de gran belleza y dotados de poderes sobrenaturales, como la precognición o adivinación del futuro y una inteligencia brillante. Diodoro de Sicilia dice que Ferécides de Siros, que vivió hacia el 544 a. C. era descendiente de los hiperbóreos, y fue el maestro que inició a Pitágoras en los misterios y en las matemáticas. Se teoriza que algunos de los hiperbóreos sobrevivientes se establecieron en Islandia (muy probablemente Thule, en aquella época) y en otras islas más pequeñas, y al parecer consiguieron adaptarse a la glaciación del período cuaternario. Estos hiperbóreos mantuvieron relaciones con los pueblos de la antigüedad, ya que Thule, la “isla de Saturno”, era conocida por los fenicios, cartagineses, griegos y romanos.

Hiperbórea, de haber existido, habría ocupado una parte de las regiones árticas actuales, antes de la modificación del eje terrestre, que implicó la segunda glaciación universal.

Groenlandia, Islandia y las islas de Spitzberg serían los vestigios geológicos de ese fabuloso continente, que disfrutaba de un clima tropical, con una vegetación extraordinaria. Los importantes yacimientos de carbón fósil bajo el hielo de estas islas, demuestran que ahí se desarrolló una exuberante vegetación. Irónicamente, Groenlandia significa literalmente “tierra verde”, una prueba más de que alguna vez tuvo un clima que permitía la vegetación, algo que hoy es imposible debido a su baja temperatura.

Hiperbórea: Terrae incognitae

La ocupación humana del continente americano data de más de 14.000 años

Datos nuevos desde Monte Verde en Chile

ver también nuestra pagina: La Prehistoria de América

WASHINGTON (AFP) - Los humanos se establecieron en el continente americano hace más de 14.000 años, según nuevos indicios descubiertos en el sitio arqueológico de Monte Verde, en Chile, que corroboran la teoría de una migración inicial desde Alaska, reveló el jueves la revista Science.

Esta investigación permitió obtener la primera cosecha de nuevos datos recolectados en el famoso sitio en 10 años, lo que incluye la identificación de nueve especies de algas marinas encontradas en antiguos hogares de este lugar arqueológico, descubierto en 1976 y considerado Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 2004.

Las muestras de estas algas se remontan a un periodo que va de 14.220 a 13.980 años, según una datación con carbono 14, lo cual confirma que la capa superior del suelo, denominada Monte Verde II, estaba ocupada por humanos más de mil años antes de la llegada de la cultura Clovis, considerada la población indígena más antigua de América.

El estudio, dirigido por Tom Dillehay, antropólogo de la universidad Vanderbilt (Tennessee, sur), será divulgado en la revista Science de este 9 de mayo.

Desde 1900, la teoría dominante ubicaba el inicio de la colonización del continente americano a fines del último periodo glaciar, hace unos 13.000 años: grupos de cazadores pertenecientes a la cultura Clovis, provenientes de Siberia, aparentemente siguieron manadas de animales en Alaska tomando el estrecho de Bering, entonces no sumergido, antes de extenderse gradualmente hacia el sur del continente americano.

Pero ninguno de los objetos de la cultura Clovis encontrados hasta ahora en América se remonta a más de 13.000 años. Por eso era difícil reconciliar esa teoría dominante con objetos y osamentas humanas más antiguos descubiertos en Monte Verde y datados en 1979.

La controversia finalmente terminó en 1997, cuando un grupo de reputados arqueólogos que acudió a estudiar el sitio del sur de Chile concluyó de forma unánime que la datación de los hallazgos era correcta y que éstos eran más antiguos que los de la cultura Clovis.

Ahora los arqueólogos coinciden en su mayoría en que los primeros humanos ingresaron al continente por el pasaje del estrecho de Bering hace más de 16.000 años. Pero ignoran si al llegar a Alaska colonizaron el continente desplazándose por la costa del Pacífico o por el interior, o con ambos rumbos. Pero los científicos en general creen que los primeros inmigrantes probablemente siguieron la costa, el camino más rápido ya que les permitía alimentarse fácilmente explotando los recursos marinos, que conocían muy bien.

No obstante, los indicios que permitan corroborar esta teoría son difíciles de encontrar, ya que el nivel del océano ha subido desde entonces aproximadamente 66 metros y los primeros lugares habitados quedaron en su mayoría sumergidos.

Según el profesor Dillehay, los últimos hallazgos de Monte Verde aportan nuevos indicios que refuerzan la teoría de la migración costera. En la época en la que el sitio estaba habitado, se encontraba junto a un río a casi 70 metros sobre el nivel del mar y a 80 kilómetros de una gran bahía.

Además de las nueve variedades de algas identificadas, estos investigadores también encontraron otros materiales llevados desde la costa por esos pobladores, como cantos rodados planos y plantas acuáticas. “Encontrar algas no fue sorprendente pero descubrir cinco nuevas especies de algas en abundancia nos asombró”, indicó Dillehay. “Los monteverdianos rastrillaban la playa, si tomamos en cuenta la cantidad de plantas y objetos marinos recolectados, lo que muestra una tradición de explotación de los recursos costeros”, concluyó.

El ultimo pueblo Taino - Boyá, la primera reservacion indígena en las Américas

Boyá, uno de los últimos reductos de vida indígena

Boyá se encuentra en la Republica Dominicana, ubicado al nordeste de Santo Domingo, en la ruta de acceso a la montañosa región denominado Los Haitises, seis kilómetros después de la ciudad de Monte Plata. El valor histórico y la fundación del pueblito guarda estrecha relación con el destino de los primeros pobladores o nativos de Quisqueya y, por vía de consecuencia, con la construcción de una iglesia católica que data del 1540, época en que España expandía sus dominios sobre las nuevas tierras conquistadas en el Nuevo Mundo.

La palabra Boyá es de origen taíno y guarde algún tipo de relación con la abundancia de ríos de la demarcación y con las condiciones altibajas de las tierras o pastos comuneros rodeados de montañas, donde establecieron morada definitiva los remanentes de los aborígenes de la isla La Española.

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La iglesia, construida de ladrillo y adobe al estilo de los demás edificaciones y monumentos de su género levantados por los conquistadores en América, ha resistido a través de los siglos las embestidas de huracanes y terremotos. Sobre el origen del templo y las razones para su construcción en una villa de contados vecinos y relativamente lejana al asiento del gobierno español establecido en la ciudad de Santo Domingo, hay una prolífica documentación histórica que con atinada sustentación permiten asegurar que Boyá fue el último reducto de los aborígenes de isla.

El nombre Boyá comienza a aparecer en las crónicas coloniales justamente después del acuerdo de paz suscrito entre España y Enriquillo, el cual puso fin a la primera sublevación indígena de América en contra de los abusos e injusticias de los conquistadores, estado de barbarie que llegó a su máxima expresión con el sistema de encomiendas o repartos de indios que comenzó a verificarse en La Española a partir de 1511.

El armisticio efectuado en 1533 dio lugar a la aparición de Boyá como territorio para el asentamiento definitivo del último reducto de los aborígenes de Quisqueya. Empero, con el surgimiento de Boyá moría la raza indígena, un hecho que trasciende las fronteras de la isla, desborda los linderos de América y perpetúa en la cima de la universalidad histórica ese barroso terruño situado en la jurisdicción de la provincia Monte Plata.

Fray Bartolomé de las Casas, uno de los más connotados cronistas de la época y testigo de excepción de los hechos acaecidos durante la Conquista, es quien primero señala concreta mente al pueblo de Boyá, en su Historia General de Indias, cuando comenta las incidencias del acuerdo de paz firmado entre el capitán español Francisco Barrionuevo y el cacique Enriquillo.

Las Casas sostiene que el nombre de Boyá, como demarcación o paraje ya existente en la isla que los aborígenes llamaron Quisqueya, fue determinado por el propio Enriquillo para congregarse con los suyos, unos cuatro mil indígenas de un total de aproximadamente más de un millón que habitaban la isla hasta el 5 de diciembre de 1492, a raíz de la llegada de los españoles.

El padre Las Casas precisa que la Corona, representada en su gobierno de ultramar, que lo era la Real Audiencia de Santo Domingo, y expresa disposición en ese sentido dada por el rey Carlos V, convino con Enriquillo y los escasos indios que sobrevivieron a los catorce años de rebelión en el Bahoruco, en que éstos fueran a vivir en los predios que ellos mismos eligieran.

El historiador José Gabriel García reposta ese juicio en su Historia de Santo Domingo, al afirmar que Enriquillo se estableció en Boyá, “la comarca situada a 65 leguas de la ciudad de Santo Domingo por recomendación del padre Bartolomé de Las Casas, a quien el indio acogió como su protector. Y sigue diciendo García en su obra señalada: “El cacique moriría dos años después, en 1535, a causa de la tuberculosis crónica que padecía, agravada en los fragores de la contienda bélica”. Cabe destacar que sólo hay coincidencia entre Utrera y García en torno la fecha en que se produjo la muerte de Enriquillo.

Gonzalo Fernández de Oviedo, cronista de la Colonia establecido en México después que Hernán Cortés fuera proclamado emperador de Nueva España, en su Historia Natural de Indias escrita en 1548, recoge en sus páginas que el santuario de Boyá, en la isla de Santo Domingo, fue construido por disposición del rey Carlos V algunos años después al fallecimiento de Enriquillo “en honor a la fe católica del indio”.

enriquillo2.jpg Y, en efecto, el padre Las Casas corrobora esa aseveración cuando afirma que Enriquillo aceptó la fe católica durante su breve estancia en Santo Domingo después de los hechos bélicos del Bahoruco, a ruegos de él y otros sacerdotes dominicos que oficiaban misas en la Catedral Santa María la Menor, la primera iglesia de esa categoría construida en el Nuevo Mundo.

De su lado, Manuel de Jesús Galván, en su célebre novela “Enriquillo”, indistintamente habla de Boyá como morada definitiva de los indios incondicionales al cacique Enriquillo. En su renombrada obra encontramos por primera vez el nombre de Santa María de Boyá, lugar que define “como asilo sagrado, donde al fin el cacique, su esposa Mencía y sus fieles seguidores disfrutaron de paz y tranquilidad”.

Específicamente, Galván destaca que camino a Santo Domingo después de la misa celebrada en la iglesia de Azua, el tránsito de Enriquillo, su esposa Mencía y sus incondicionales guerreros “fue una serie ininterrumpida de obsequios, que como a porfía les tributaban todas las poblaciones”, y a continuación acota que “en la capital les hicieron fastuoso recibimiento y entusiasta ovación las autoridades, el clero y los vecinos, todos manifestando el anhelo de conocer y felicitar al venturoso caudillo”.

Más adelante, Manuel de Jesús Galván apunta lo siguiente: “Las capitulaciones suscritas en el Bahoruco fueron fielmente guardadas por las autoridades españolas, y Don Enrique pudo elegir, cuando le pudo, asiento y residencia en un punto ameno y feraz, situado al pie de las montañas del Cibao, a una corta distancia de Santo Domingo”.

Y de inmediato señala que en ese lugar fundó Enriquillo el pueblo que aún subsiste con el nombre de Santa María de Boyá, donde por disposición del rey Carlos V jamás sufrieron los indígenas las hostilidades a que fueron sometidos por los españoles desde el momento mismo en que Cristóbal Colón pisó tierra en Quisqueya.

“Hasta el término de sus días ejerció Don Enrique (Enriquillo) señorío y mixto imperio sobre aquella población de cuatro mil habitantes” (que a ese guarismo quedaron reducidos los indios de la toda la isla), recoge en sus páginas Galván en su novela Enriquillo.

Ciertamente Enriquillo, de acuerdo a los cronistas y los más fehacientes testimonios de la época, murió dos años después de establecerse con los suyos en Boyá.

“Sobrevivió poco tiempo a su bello triunfo, y fue arrebatado por la muerte al amor y la veneración de los suyos, y a la sinceridad estimación y el respeto de los españoles”.

Otro aspecto importante en que Galván coincide con Las Casas es el relativo a la construcción de la iglesia en Boyá. Mientras el dominico Las Casas dejó escrito para la posteridad que el rey Carlos V dio instrucciones a sus súbditos en La Española para que se respetara la integridad física de los indios y se les ofrecieran facilidades de vida, Galván asegura que por diligencia de Mencía fue posible la construcción del santuario y, sobre ese particular, precisa: “Su bella y buena consorte llegó a la ancianidad, siempre digna y decorosa, dejando cifrada su fidelidad conyugal de un modo duradero en la linda iglesia de Boyá, construida a costa de Mencía para servir de honroso sepulcro a las cenizas de Enriquillo”.

Respecto a la construcción del santuario católico de Boyá no se tiene una fecha exacta, pero se ha establecido por las referencias históricas de los cronistas que ya existía para 1548. (Las Casas y Oviedo escribieron sus Historias de Indias en los años subsiguientes al 1540).

Aztecas capturados en la península de Yucatán radicados en Boyá?

Otros acontecimientos acaecidos en la isla durante la Conquista también fortalecen la hipótesis de que el caserío de Boyá fue el cementerio de los aborígenes de Quisqueya, como fue la orden dada por la Corona a través del gobernador de Cuba, Diego Velázquez, a Cortés cuando se hizo a la mar a la conquista de México, luego de que Juan Grijalva explorara las costas de Belice y Yucatán, para que el navegante repatriara hacia Santo Domingo y Cuba los primeros indígenas capturados.

El propósito de España era repoblar ambas islas tras el exterminio masivo de sus aborígenes a que fueron cruelmente sometidas durante las primeras décadas de la colonización.

Cortés, quien con anterioridad se desempeñó como escribano u oidor del cabildo de Azua, hernan-cortes.jpgdesoyó las instrucciones dadas por Velásquez tan pronto llegó a la Isla de Tris, luego llamada Isla de Términos, hoy conocida como Ciudad del Carmen, en el actual Estado de Campeche, en el Caribe mexicano.

El aventurero español, al observar la riqueza y cultura mayas, con modernas edificaciones enclavadas en apartados y montañosos lugares de su territorio, quemó las naves para justificar su imposibilidad material de regresar a Santo Domingo y cumplir con las disposiciones recibidas.

Al contrario, Cortés ensanchó sus dominios en otras demarcaciones de la civilización maya hasta llegar a Tecnotithlán, llegando incluso a pactar con Moctezuma para enfrentar las tropas españolas enviadas por Diego Velásquez desde Cuba desde que éste tuvo conocimiento de la insólita in subordinación de su protegido.

Sin embargo, años después Cortés convino en la repatriación a La Española de algunos mayas capturados debido a la insistencia de España de procurar la repoblación indígena de la isla tan cruelmente diezmada por sus implacables huestes.

Oviedo, en su obra ya citada, asegura que:“algunos aztecas capturados en la península de Yucatán fueron trasladados a Santo Domingo y radicados en el caserío de Boyá”

En la iglesia de Boyá está una lápida construida debajo del altar, escrita en lengua taína, donde figuran algunos nombres de indígenas que murieron en la comarca y que fueron sepultados en el templo, entre ellos la cacica Mencía, esposa de Enriquillo. No se puede asegurar, sin embargo, si los demás indios que allí recibieron cristiana sepultura fueran súbditos del cacique Enriquillo o pertenecieran a los mayas traídos a la demarcación.

De comprobarse que los restos que reposan en esa lápida son de aborígenes aztecas, éstos serían los primeros aborígenes del Nuevo Mundo confinados a otra tierra distinta a la suya en cultura, lengua, costumbres y clima.

Boyá, pueblito dormido en el tiempo y el olvido, sirvió de cementerio a una raza que pagó con su vida la decorosa osadía de enfrentar hasta la muerte la barbarie y la opresión del intruso e insaciable verdugo español.

Breve Historia de Boyá, escrita por Tony Pina, periodista dominicano

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El mito de la extinción de la cultura Taína

Casi todas las historias dicen que los últimos Taínos de la isla Hispaniola eran los que se rebelaron con el Cacique Enriquillo en los años del 1519 hasta el 1534. Con el primer trato escrito entre los indios y una corona de Europa, Enriquillo y su gente recibieron su propio pueblo, Boyá, — un pueblo que, unos años más tarde, un grupo de africanos rebeldes le quemó, matando a todos los residentes que no huían a las partes periferias de la isla, a los desiertos y a las montañas.

la-herencia-taina.jpgAlgunos documentos legales de la época testifican que un gran número de Taínos huía de los españoles. Algunos de los cimarrones se fueron a otras islas o a tierra firme. Otros se escondían en las montañas y desiertos de la isla hispaniola - preferían dejar detrás sus valles fértiles y vivir libre en tierras menos hospitalarias. Para mediado del siglo XVI, la mayoría de los españoles se habían mudado a Santo Domingo y sus alrededores. En 1555, una patrulla española descubrió cuatro pueblos “llenos de indios que nadie sabía” –un pueblo cerca de Puerto Plata, otro, muy cerca, en la costa del Mar Atlántico, uno en la península de Samaná, y uno al noroeste de la isla, en el Cabo San Nicolás. Es evidente que, después de unos cincuentas años, los indios cimarrones habían decidido regresar a las costas y valles fértiles del norte porque los españoles las dejaron.

Ha llegado la hora enterrar la creencia equivocada de que todos los Taínos se murieron.

El mito de la superioridad de todo lo que es español tiene su fundamento en una historia muy torcida entre los últimos 500 años, los años de la conquista y la ascendencia de los europeos a la cima del escenario mundial de la economía. La historia se torció porque los mismos historiadores eran los conquistadores europeos, y ellos confundieron una superioridad económica con una superioridad social y cultural.

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La sobrevivencia de la cultura Taína en la República Dominicana

Históricamente, la identidad nacional de la Republica Dominicana ha sido basada en los relatos del Colonialismo Español acerca de la extinción de la gente indígena y en las ideologías del progreso y la civilización que están ubicadas dentro de la visión de la Hispanidad. Así que los dominicanos están desconectados de sus antepasados y de su herencia cultural indígena.

Esta herencia, junto a las pruebas históricas de la sobre vivencia Taína comprueban que la historia de la extinción Taína nunca ha sido verdadera.

En un sentido, la colonización española estaba victoriosa: declaraban que los Taínos estaban extintos y surgió una ideología nacionalista hispana que ha dominado discusiones de la identidad del país. Pero, con una reexaminación mas enfocada en la persistencia de formas culturales con orígenes Taínos, vimos su fortaleza. Las raíces de la cultura tradicional Dominicana son verdaderamente Taínas. Los Dominicanos quienes reflexionan sobre la extinción de los Taínos que aprenden en las escuelas y en la cultura nacionalista, entienden que es un cuento parcial de su identidad.

El profesor Dominicano Antonio de Moya escribió que “El genocidio Taíno es la gran mentira de nuestra historia… los Taínos dominicanos siguen viviendo 500 años después del contacto europeo”.

Dr. Pedro J. Ferbel Azcarate
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Descubren una antigua pirámide de la ciudad azteca de Tlatelolco

MÉXICO, DF - Arqueólogos mexicanos descubrieron una antigua pirámide en el corazón de la Ciudad de México que podría ser una sorprendente prueba de que la ciudad azteca de Tlatelolco, hermana de la ancestral Tenochtitlán, fue fundada antes de lo que se creía hasta ahora.

 

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Un equipo de investigadores del estatal Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dio con la pirámide, de unos 10-11 metros de altura y de más de 800 años de antigüedad, en el templo mayor del centro religioso y político de Tlatelolco.

En el lugar fueron descubiertos hace 15 años los vestigios de otra pirámide que demostraba que Tlatelolco - un destacado centro ceremonial y comercial del México prehispánico - fue fundada en el año 1.325, al igual que Tenochtitlán, la capital del imperio azteca.

Tlatelolco y Tenochtitlán, ambas en lo que es ahora la capital de México, estuvieron habitadas por los mexicas, el grupo más poderoso de los aztecas.

Los especialistas creen que la estructura, hallada hace un mes, pudo haber sido construida entre los años 1.100 y 1.200, mucho antes que la fundación de Tenochtitlán.

Esto alteraría el orden cronológico imperante, hasta por 300 años”, dijo Salvador Guilliem, coordinador del equipo de arqueólogos, citado en un comunicado del INAH.

Photos de ciudades perdidas en Mesoamerica

con un clic encima de los photos puedes ver colecciones de photos de la pagina web:  SHUNYA

Chichen Itza, Yucatan, Mexico

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Machu Picchu, Peru

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Monte Albán, Mexico

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Palenque, Chiapas, Mexico

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Teotihuacan, Mexico

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Cuczco, Sacsayhuaman, Arequipa, Peru

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Tikal, Guatemala

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Uxmal, Yucatan, Mexico

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Los Arawacs - pobladores del caribe

Los Aruacos son un pueblo de 31 tribus