El tribu de los Caribes

Los Indios de las Antillas

arawaktravelCuando los españoles llegaron a las Antillas en 1492, encontraron tres grupos principales de habitantes. Todos habían venido de América del Sur en el pasado relativamente reciente. Pequeños grupos de indígenas, llamados comúnmente Ciboney (o Siboney), vivían en los extremos noroccidentales de Cuba y de la Hispaniola. Los Arawak (o Arauacos) de las islas dominaban en las Bahamas, las Antillas Mayores y Trinidad. Los Caribes se encontraban en las Islas Vírgenes, muchas de las Antillas Menores y en el extremo noroccidental de Trinidad. Los Arawak, el primer grupo nativo que ellos encontraron, dijeron a los españoles que ellos habían llegado luego que los Ciboney y que eran perseguidos por los Caribes. (Ver mapa de las migraciones)

Los Caribes de las Antillas

Los Tupí-Guaraní eran la raza más diseminada en el Continente, ante los pretendidos descendientes de los antiguos carios, esparcidos en setecientas tríbus en una extensión de mil leguas, desde el Paraná á las Antillas y unidos por un idioma rico en vocales, que sabía expresar en imágenes sensibles las fases de la vida. Nuestros ascendientes, decían, vinieron en una edad remotísima, del otro lado de los mares y se alojaron en la costa, donde el rencor los dividió. Guaraní bajó con los suyos del ecuador al sur, y las familias de Tupi se esparcieron hacía el norte.

Tenían creencias definidas y temores supersticiosos; pero ningún culto. tupá, cuya etimología diría: ¿quién eres tú? es el ser creador y omnipotente de la tierra, y Aná, el espíritu maléfico, el demonio guaraní. El payé era el hechicero, el sacerdote de sus supersticiones. Poseían por la tradición una idea del diluvio, y como el Ñoé de la biblia, Ta mandaré salvó de las aguas por la revelación de Tupá, cobijándose con su familia en la elevada copa de un árbol.

Raza valiente é invasora, venció allí donde fue, sin llevar jamás ningún objeto de civilización sino la avaricia ó el deseo brutal de la posesión de una nueva comarca. Destruía creencias y no dejaba que el vencido viviera, hombre, mujer ó niño, temiendo que contaminara sus hábitos con otros nuevos. Ligados solo por el lenguaje, eran aquellos bárbaros una inmensa federación sin cabeza, en la que cada tríbu disponía de su autonomía bajo la dirección de un cacique. Cuando querían emprender una expedición, un heraldo iba convocando los gefes, que deliberaban al empezar la noche y resolvían ántes de la salida del sol, después de la ablución que les dejaba despejado el entendimiento. Si el vampiro no había revoloteado sobre sus cabezas ó si las lechuzas no habían silbado al pasar, los gefes deseaban la guerra: se unían al empezar la luna y partían armados de la flecha y la maza, al son del tambor oblongo, y al hombro el tepetí, que era el saco destinado á conservar la mandioca, su principal alimento.

Al volver vencedores, empezaban los preparativos para la matanza cruel de los prisioneros. Se les alimentaba, se les daba placer y en el día designado se celebraba una fiesta. Ocho mancebos cubiertos de las plumas pegadas á su cuerpo con goma elemí, rodeaban al prisionero bailando en torno, mientras los varones de la tríbu se deleitaban con el oiucou, el brevaje embriagador. El designado para verdugo descargaba un golpe en la cabeza de la víctima; en seguida tres niños lo despedazaban con sus hachitas de piedra. Las mujeres, que se habían abstenido de beber, hacían revivir á sus hombres, tendidos en la hamaca, y juntos todos, insultaban al muerto. El matador tomaba el nombre de la víctima.

Poco agricultores, se limitaban á cosechar el maíz, la mandioca y la yuca; y lo que la tierra no producía, la caza lo proporcionaba. La raza tupí-guaraní permaneció siempre estacionaria: por la tradición de exterminación que fríamente ejecutaban, despertaron el ódio profundo de todas las agrupaciones que encontraron á su paso en la vida errante. No les caracterizaba otro rasgo mejor que la tendencia nómade é inva- sora. Con haber sido tantos, no dejaron ni un solo monumento, ni otra huella que el idioma que hablaron. Sus moradas fueron frágiles, y sus fortalezas, de la construcción más elemental, solo consistían en altas estacas, fosos y abatis.

La mujer guaraní era la obrera paciente y resignada de la tríbu. El matrimonio no la libraba; era más bien una pena: al anunciársele caía en tristeza y lloraba, porque el nuevo lazo aumentaba su esclavitud y su sufrimiento. El niño, constantemente mimado, querido por su padre hasta la adoración, crecía según sus instintos y al llegar á la pubertad celebraban una fiesta en su honor, análoga á la efelia de los griegos.

Al morir, los parientes reunidos colocaban cuidadosamente el cadáver bajo tierra ó en una vasija de barro y le cubrían de flores, que renovaban piadosamente de tiempo en tiempo. El alma, ang, según su expresión, debía vagar alrededor de la tumba, hasta que Tamoi, el primer hombre, lo llevase á la copa del árbol anunciado, donde nunca falta el sustento.

Eran breves en sus expresiones: el lenguaje, monosilábico y polisintético, con voces de extraordinaria onomatopeya, tenía frases especiales para la mujer, que manifestaba las mismas pasiones con distinta palabra que el hombre. Esta raza, que no realizó ningún acto civilizador, ha ocupado sin embargo, la más vasta región. Los guaranís vinieron al sur, por tierra, lentamente; los tupís costeando, describiendo periplos en las grandes y rápidas canoas que construían del corpulento mangle ó de la planta acuática, el peri, capaz de soportar diez hombres, siguieron al norte. Como al marchar se dividían, dejando en uno y otro punto girones de su raza, llegaron á ser bajo otro nombre y casi con las mismas costumbres y tendencias, agrupaciones muy numerosas: tapes en la Asunción, carios en el resto del Paraguay, chiriguanos en Bolivia, guarayos en Chiquitos, tupinambas en el Brasil y caribes en la islas antillanas.

Los callinagos son los tupís isleños, que formaron después bajo el nombre de caribes—guerreros—una nueva familia de hábitos y lenguaje distinto. Creíanse una raza única, oriundos de Hiali, nacido de la conjunción de la Luna con una doncella y cuya alma fué llevada á su padre por el yereté, el célebre colibrí de hermoso copete y vistoso plumaje.

Su mayor placer era el baño,—y cuando no ayunaba ó cuando no se atormentaba en aras de la superstición, mientras la mujer preparaba el alimento, él tocaba la flauta ó iba á devastar una piragua que luego cubría con la goma negra del chibou, para hacerla duradera. La canoua era su embarcación mayor: medía cuarenta piés de largo por ocho de ancho, y con ella emprendían á veces viajes que se prolongaban hasta doscientas leguas. Ninguno más audaz que éllos y ninguno también más cruel, aún entre los más bárbaros salvajes. Enherbolaban sus flechas con el jugo blanco y lechoso de las ramas del manzanillo, que producía una muerte hidrófoba, y emprendían sus expediciones aventuradas llenos de ira traidora. Vencedor, devoraba á su prisionero, no tanto por el gusto á la carne humana, como para satisfacer mejor la saña de sus guerras. En el banquete, la mujer de Cumaná, desnuda mientras era vírgen, el cabello suelto como una dríada, impúdica pero casta, escanciaba un licor que nunca bebía. Educada como el varón para la caza y la pesca, saltaba, corría y nadaba al par del mejor, y el día que era solicitada en matrimonio se condenaba con dos años de anticipación á una reclusión absoluta. Al cabo de ese tiempo, el marido, con aros de oro y con el collar de dientes de los enemigos que había muerto, venía á recibirla y la llevaba á la cabaña, en cuya puerta estaban clavadas las cabezas de los prisioneros sacrificados á su venganza.

El caribe, al entrar á la adolescencia masticaba el jugo de una yerba que le dejaba ennegrecidos los dientes para siempre, y desde aquel día era también uno de los hombres de la tríbu. Sensual hasta la corrupción, antropófago hasta cebar á los niños para hacerlos más sabrosos, era sin embargo industrioso. Labraba el oro y lo cincelaba, fabricaba esteras, hilaba el algodón, pintaba, esculpía, grababa y daba á la yuca un cultivo superior.

Los hombres Caribes vivían en casas comunales y mantenían a sus mujeres en chozas separadas. Trataban a sus mujeres como sirvientas, que tenían que vestir y alimentar a sus esposos, limpiar sus casas, y llevar todo el peso además de trabajar en los campos. Eran expertos en la construcción de botes y en su manejo. También eran guerreros temerarios, que casi derrotaron a los Arawaks y aún llegaron a tener algún éxito contra los europeos. Aunque sus habilidades eran excelentes y consideraban a la guerra como el arte o juego máximo, solamente un pequeño porcentaje de su tiempo era gastado realmente en batallas.

Debido a que los Caribes lucharon contra los intentos de esclavizarlos, los españoles los describían como salvajes sedientos de sangre. De hecho, el término canibal se deriva del nombre español (caribal). Pero la carne humano no tenía espacio en su dieta regular. El canibalismo era practicado como parte de un rito religioso en el cual los captores torturaban, mataban y se comían a los guerreros más valientes tomados en una batalla. La reputación que tenían los Caribes de violentos y cruelos es ciertamente exagerada. Cuando los franceses y británicos colonizaron las Antillas Menores en los años 1630s, los Caribes fueron inicialmente amistosos y proveyeron de alimentos a los hambrientos aventureros. Se volvieron hostiles sólo cuando fueron atacados por los europeos.

14 respuestas a El tribu de los Caribes

  1. AriannaDelValleR dijo:

    Los Caribes tenían muuucho que comer, tenían el Amazonas cerca, cocoteros en las playas, ¿has probado el pescado al coco? . Tenían Una dieta variada y rica, la pesca de gua dulce y de agua salada, yuca, jabalí, y más. ¡Claro que tenían que comer!, más de lo que pueda imaginar un español o un europeo tener en su menú habitual.
    Los caribes como pueblo guerrero tenían sus creencias y era devorar el cuerpo del jefe para obtener su coraje en la batalla_porque eso era muy admirado en la tribu, el coraje y el aplomo en la batalla aun fuera del enemigo_y además, matar a los caídos, para que no contaminaran sus creencias.
    Eso de que no tenían que comer y por eso eran caníbales, pues es mentira y de incompleto criterio. Como siempre, no tienen hay gente que no posee comprensión lingüística. Está escrito y bien explicado y aún siguen preguntando y diciendo lo que no está.
    Los libros españoles no tienen ni la mitad de investigaciones que los libros alemanes, irlandeses, gringos, latinoamericanos, italianos, etc y cada uno de ellos tiene su punto de vista… Menos mal que nosotros mismos nos valemos.
    He escuchado españoles que creen ” que ellos están bien vistos en las Américas”, pues como les djie.._No se lo crean. ¿Quién te enseñó eso?_. Más bien, depende de cómo se comporten allá, porque con el bloqueo que hay de parte de las Américas hacia Europa, eso que están enseñando, (lo cual no es cierto) es ponerlos en la punta de lanza. Eso se llama efecto “boomerang”, así como devolvían gente latina de los mismos aeropuertos españoles, …ahora los latinos le están dado triple respuesta.
    OJO! NO soy racista. Soy realista.

  2. pino dijo:

    Muy interesantes los diferentes artículos, unos veraces otros no tanto, saludos..

  3. Anónimo dijo:

    Lo que no me parece es que no haya fuentes señaladas. La historia que conocemos desde los españoles está plagada de exageraciones, y hasta mentiras para justificar sus acciones en la conquista, recordemos que hablaban de hombres sin cabeza y gigantes. Esa historia relatada en el artículo, está llena de leyendas mezcladas con realidades. No hay manera de que el lector pueda comprobar la veracidad de nada. Internet está llena de falsedades. Los Caribes, fueron en Venezuela los grandes héroes de la lucha contra la conquista ¿supondremos entonces que los conquistadores los reseñarían como “buenas gentes”? Sentido común.

  4. La princess! dijo:

    Tengo una pregunta! De que se alimentaban los Caribes?

  5. caraibe dijo:

    Hablo Guarani., y es muy cierto que es onopatopeyico. Una cosa a la que no se refiero el escrito es el gran conocimiento de las plantas, herbarias y arboreas de los guaranies., que la conservamos hasta nuestros dias en paraguay.

    saludos.

  6. caraibe dijo:

    Les puedo asegurar que estos genes siguen intactos en los descendientes de estas cibilizaciones.

  7. Pingback: Historia de Chile II: el oro « Circunstancia eximente

  8. heidy portilla dijo:

    La tribu de los caribes practicaban EL CANIBALISMO como creencia de q si se comian los organos de su oponente como por ejemplo el corazon, los pulmones, el cerebro u otro organismo iban a adquirir y apropiarse de las fortalezas, la sabiduria, mitos, coraje u otras habilidades q hallan tenido sus victimas….

  9. blog liticos prehistoricos dijo:

    siempre es agradable encontrar comentarios afines al propio, claro que sin menospreciar la opinion muy personal de los demas comentarios. ya que no todos vamos a coincidir en las opiniones y es sin lugar a dudas que entre mas controvercia exista, mas oportunidad tenemos de adquirir nuevos conocimientos de este maravilloso mundo que nos rodea, acompañado de su historia. muchas gracias por permitirme participar. y felicidades es un magnifico blog.

  10. malena dijo:

    He escrito una historia “La Canival”con mucha investigación y es fascinante adentrarse en este mundo.Creo que el comer humanos fue producto de no tener nada, nada que comer y que después pasó a ser parte de los ritos por odio por prepotencia por fanatismo religioso y de poder. Aunque los Caribe fueron los más violentos hoy día los hay peores en todo el mundo y hay “civilización” nuestra vida está en manos de gente k dejan chico a los Caribe, pero siempre es bueno conocer la historia y que gente bien intencionada e informada lo den a conocer. Los encomio a continuar.
    Su amiga Malena ♥♪♪ zzzz

  11. Pepe dijo:

    Los comentarios que hacen algunas personas los muestra tan alejados de la investigación y de la seriedad… que podemos nosotras como meras marionetas de un sistema que es y que no es… para hablar y opinar como si supiéramos… vaya uno a saber porque razón, practicaron el canibalismo, si es que realmente lo hacían. Investiga por vos mismo… no en google… hablando con gente….. respecto al blog me parece muy interesante y los textos k hay son interesantes. creo que ningún ciudadano común esta apto para juzgar si esta en lo cierto o no, porque creo que nadie sabe suficiente de la historia de la humanidad.
    Saludos y que continué la investigación por la verdad!

  12. Marie Anne dijo:

    para su información el canibalismo o los caníbales no se comían al hombre según su cultura se hacían sacrificios humanos donde el que sacrificaba se comía el corazón del otro pero solo el corazón nada de la carne…

    estos sacrificios eran por rinas, falta de lluvia entre otras cosas de su cultura. busca en Google donde hay mas info, … por favor investiguen antes de hablar..

  13. blog liticos prehistoricos dijo:

    el canibalismo es una practica demasiado inmoral, que conlleva al fanatismo, y a mi ver no tiene justificación. aunque nunca me he visto y espero no llegar a ese extremo. como el de los sobrevivientes del accidente aéreo de los andes.

    en una ocasión escuche que “el perro no come perro”
    y el hombre si come hombre, somos menos que animales, por esta practica.?.

  14. Elizabeth dijo:

    América es el continente mas bello por su riquezas su culturas universales en cada país

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s