los antiguos imperios de los Andinos y Mesoamerica

Los Mochica

La Cultura Moche o Mochica se manifestó entre los siglos I y VI d. C., ocupando un territorio que se extendió por gran parte de lo que hoy es la costa norte del Perú, abarcando lo que vendrían a ser, los departamentos de Ancash, Lambayeque y La Libertad, en la actualidad.

Esta cultura alcanzó un amplio conocimiento en ingeniería hidráulica. Así lo manifiesta la construcción de canales. Donde aprovecharon al máximo las aguas de los ríos para la irrigación de sus tierras. Esto les permitió contar con excedentes agrícolas y una sólida economía para su desarrollo. Caracterizándose también por hacer un uso intensivo del cobre en la fabricación de armas, herramientas y objetos ornamentales.

Fueron considerados los mejores ceramistas del Perú antiguo gracias al fino y elaborado trabajo que realizaron en sus cerámicos. En ellos representaron a divinidades, hombres, animales y escenas significativas referidas a temas ceremoniales y mitos que reflejaban su concepción del mundo. Destacándose, la asombrosa expresividad, perfección y realismo con que los dotaban.

En general la cultura moche tuvo un gran desenvolvimiento en la zona de la costa del norte del Perú, en esta zona se desarrollaron de una forma impresionante, construyendo grandes templos que dejan gran parte de su legado, fue algo muy avanzado el tener sistema de irrigación y forma de controlar el río con motivo de regar el casi desierto que era el norte del territorio, al igual fueron grandes maestros al tratar el metal y el oro.La iconografía de esta cultura ofrece, además de los ceramios llamados huaco retratos, o figuras de oro y plata, escenas rituales, de batallas entre guerreros, en donde los derrotados eran conducidos al templo para ser sacrificados y obtener la sangre, símbolo de fertilidad y renovación de su poder. Esta ceremonia no era vista por la gente del pueblo, sino que se trataba de un ritual privado entre los sacerdotes.En este recinto está representado el dios ai-apaec.

La iconografía de esta cultura ofrece, además de los ceramios llamados huaco retratos, o figuras de oro y plata, escenas rituales, de batallas entre guerreros, en donde los derrotados eran conducidos al templo para ser sacrificados y obtener la sangre, símbolo de fertilidad y renovación de su poder. Esta ceremonia no era vista por la gente del pueblo, sino que se trataba de un ritual privado entre los sacerdotes. En este recinto está representado el dios ai-apaec.

El imperio Maya

La civilización maya se extendió por el sur de Yucatán, parte de Guatemala y Honduras entre los siglos III y XV. Los mayas no constituían un estado unificado, sino que se organizaban en varias ciudades-estado independientes entre si que controlaban un territorio más o menos amplio. Tampoco hablaban una única lengua.

Los mayas creían que antes de existir nuestro mundo habían existido otros, pero que estos habían sido destruidos por diferentes catástrofes.El universo tenía tres partes: el cielo, la tierra y el inframundo. El cielo tenía 13 capas (la última de ellas en contacto con la tierra) y cada una gobernada por uno de los Oxalahuntikú. El dios Itzamná, a quien se representaba con forma de reptil o iguana, regía el Cielo en su conjunto. El inframundo estaba debajo de la tierra, y estaba dividido en 9 capas. Cada una de estas capas era gobernada por uno de los Bolontiku o Señores de la Noche.

El imperio de Teotihuacan

A pesar de lo que pudiera suponerse a partir de la gran cantidad de monumentos restaurados que conforman el sitio, las excavaciones arqueológicas en Teotihuacan continúan hasta nuestros días, y han dado como resultado un paulatino incremento en la calidad y cantidad del conocimiento que se tiene sobre esta ciudad, de la que, por cierto, se desconocen cuestiones tan importantes como su nombre original y la filiación étnica de sus fundadores. Se sabe, en cambio, que fue un sitio cosmopolita, por la presencia documentada de grupos originarios de la costa del Golfo o los Valles Centrales de Oaxaca.

La época de mayor apogeo de Teotihuacan corresponde al Clásico Temprano de Mesoamérica (ss. II/III-VI) . Sin embargo, los inicios de la ciudad deben colocarse en el primer milenio antes de la era común.

Los historiadores han llegado a la conclusión de que los creadores de esta civilización fue un pueblo desconocido del que no se tiene noticia. Están seguros de que no fueron ni los olmecas ni los toltecas. Se sabe por las excavaciones que lo más antiguo de Teotihuacan es anterior a la cultura tolteca. Aquella civilización organizaba su religión por cofradías.

En los primeros siglos de nuestra era, Teotihuacan pasó a ser un estado imperialista que fue ensanchando sus fronteras en gran medida. Durante su edad dorada influyó sobre muchos pueblos vecinos e inspiró otras culturas además de legar conocimientos científicos y culturales a las sociedades posteriores. Por esta razón es muy frecuente encontrar por todo el territorio mexicano rastros y evidencias de esta cultura.

La expansión del imperio de Teotihuacan no se logró por las armas, como cualquier otra conquista, sino por el sabio manejo del comercio y la religión. Cuando la ciudad se hizo grande y poderosa, las casas pasaron a ser edificios de mampostería en lugar de simples chozas. La clase gobernante, la aristocracia, vivía en un barrio rodeado por una muralla, construido en las cercanías de lo que se llama la Calle de los Muertos (o calzada o vía). Sus palacios estaban ricamente adornados por pinturas murales donde se representaban las figuras de determinados animales, los dioses y otros personajes relacionados con la religión. El resto de la población vivía en construcciones que consistían en apartamentos de una sola planta en los que llegaban a juntarse entre 60 y 100 individuos. Se llegaron a construir más de 2.000 viviendas de este tipo. En el centro tenían un patio y uno o dos templos.

Hacia 650 comenzó paulatinamente su decadencia. La población se fue reduciendo por factores de orden social y climático. En el siglo VIII alcanza ya el ocaso, aunque el valle no fue abandonado nunca. No se conoce muy bien cuál fue la causa de la decadencia y de su total destrucción. Los historiadores dicen que tal vez hubo una invasión, o que el suelo llegó a agotarse y se terminaron los recursos agrícolas, una mala administración. El caso es que cuando Teotihuacan declinó, otros centros que dependían cultural y comercialmente de ella llegaron también rápidamente al ocaso, como le ocurrió a Monte Albán, incluso a la civilización maya.

Es importante resaltar la relación tan estrecha y duradera que había entre la región maya y el Centro de México, especialmente con Teotihuacan, de los siglos V a VII. Teotihuacan controló los centros mayas de este periodo a través de la guerra y del dominio político, pero sobre todo mediante las influencias culturales y el acceso a una serie de recursos naturales, como el cacao, que eran mercancías básicas dentro de las redes comerciales. Inicialmente se dedujo que la cultura maya absorbió la influencia teotihuacana y continuó su propio desarrollo. Posteriormente se analizaron las evidencias encontradas en Tikal y en Kaminaljuyú donde algunos edificios y estelas sugieren actividad bélica entre teotihuacanos y mayas, demostrando el poder que los guerreros sustentaban en este periodo.

Los pobladores de los asentamientos Mayas en el sur de Guatemala controlaron las relaciones comerciales de la zona con el resto de Mesoamérica hasta que fueron invadidos hacia el año 400 d. C., por guerreros provenientes del centro de México, de la poderosa ciudad de Teotihuacan, cuya influencia militar y cultural se dejó sentir desde entonces en todo el ámbito maya.

También llamado Periodo Teocrático, abarca desde los años 320 a 987 dC aproximadamente. Recibe este nombre porque en un principio se creyó que fue el grupo sacerdotal el que detentó el poder político y que toda la vida económica, social y cultural se desarrolló en torno a la religión.

Los grupos sacerdotales, tuvieron gran importancia en el gobierno de los Estados mayas del Clásico; a pesar de eso, nunca fueron dirigentes. Existía una clase noble y en todo caso, eran los guerreros quienes concentraban el poder. La imagen de los mayas como una sociedad gobernada por los sacerdotes fue derribada cuando se descubrió que las ciudades estaban en permanente guerra unas con otras.

El imperio de Tiwanaku

El sitio arqueológico más antiguo de los Andes es el de Tiwanaku, cuya fecha más lejana corresponde al año 1580 a.C. y la más reciente el año 1172 d.C.

Esto significa que hasta el año 1580 a.C., los habitantes de este lugar del mundo eran sólo recolectores y cazadores nómadas, pero en esa fecha lograron establecer aldeas sedentarias gracias a la revolución tecnológica que significó la agricultura.

Sin embargo, es importante aclarar que a partir de su surgimiento y durante 16 siglos, Tiwanaku fue solamente una aldea con economía de subsistencia y en la que no existían clases sociales.

Según el fallecido Ponce Sanginés, fue en el primer siglo de nuestra era, el año 133, que la aldea de Tiwanaku comenzó a experimentar un conjunto de transformaciones posibilitadas por el excedente económico. La aldea se convirtió en una ciudad y surgió como un Estado local. Dos siglos después, hacia el año 374 d.C., el Estado de Tiwanaku comenzó a expandirse, y a partir del año 774 se convirtió en un imperio cuyo dominio llegó al sur de lo que hoy es Perú y norte de Argentina y Chile, alcanzando a ocupar 600 mil kilómetros cuadrados.

La civilización de Tiwanaku llegó a su fin hacia el año 1187 d.C., debido a una prolongada sequía seguida de una guerra civil que derivó en el abandono de la capital. El imperio fue sucedido por señoríos regionales de habla aymara, produciéndose un retroceso político en la zona.

Los señoríos fueron conquistados por el imperio inca el año 1438 y los incas fueron a su vez sometidos por los españoles en 1532.

En ese sentido, las afirmaciones que señalan que este sería el año 5513 o el 4513 del “calendario aymara”, carecen de sustento científico.

El imperio Inca

Los Incas fueron los dirigentes del imperio americano más grande. Cerca del fin del siglo XIV, el imperio comenzó a extenderse de su región inicial en la región de Cuzco hasta la región sur de las montañas Andinas de América del Sur.

La invasión española dirigida por Francisco Pizarro, en 1532, terminó brutalmente con este imperio. En el momento de su rendición, el imperio controlaba una población estimada en 12 millones de habitantes, lo cual representaría hoy Perú, Ecuador y también una gran parte de Chile, Bolivia y Argentina y llamaban a su territorio Tawantinsuyu, lo que en Quechua, el idioma inca, significa Las Cuatro Partes. Un territorio de diversos terrenos y climas muy marcados, que comprendía una larga banda desértica en la costa, entrecortada por ricos valles irrigados; las altas cumbres y los profundos valles fértiles de los Andes; y las cumbres montañosas de la selva tropical al Este.

La palabra Inca designa al propio dirigente, así como al pueblo del valle de Cuzco, la capital del imperio. A veces es usado para designar a todos los pueblos incluidos en el Tawantinsuyu, pero esto no es correcto. La mayoría de las decenas de reinos pequeños mantenían su identidad, aún cuando estaban ligados política y económicamente a los Incas. El Quechua fue el idioma oficial y hablado en la mayoría de las comunidades hasta la llegada de los Españoles, pero al menos 20 dialectos locales subsistieron en varias partes del imperio.

La arquitectura

Los Incas desarrollaron un estilo altamente funcional de arquitectura pública que se distinguió principalmente por sus técnicas avanzadas de ingeniería y de trabajo fino de la piedra. El plano de sus ciudades estaba basado en un sistema de avenidas principales atravesadas por calles más pequeñas que convergían en una plaza abierta rodeada de edificios municipales y templos. Las estructuras eran de un solo piso, con un perfecto ensamblado de piedras talladas; también se usaban ladrillos de adobe y paja en las regiones costeras. Para la construcción de grandes monumentos tales como la gran fortaleza de Sacsayhuamán cerca de Cuzco, unos bloques masivos poligonales fueron ensamblados entre sí con una extraordinaria precisión.

En las regiones montañosas, como la espectacular ciudadela andina ubicada en el Machu Picchu, la arquitectura inca refleja a menudo algunas adaptaciones ingeniosas del relieve natural.

La religión

La religión del estado estaba basada en la adoración del Sol. Los emperadores Incas eran considerados como descendientes del Dios Sol y eran adorados como divinidades. El oro, símbolo del Dios Sol, era muy explotado para el uso de los dirigentes y miembros de la élite, no como moneda de intercambio, sino principalmente con objetivos decorativos y rituales. La religión dominaba toda la estructura política. Desde el Templo del Sol en el centro de Cuzco, se podían trazar líneas imaginarias en dirección de los lugares de culto de las diferentes clases sociales de la ciudad.

Las prácticas religiosas consistían en consultas de oráculos, sacrificios como ofrenda, transes religiosos y confesiones públicas. El ciclo anual de fiestas religiosas estaba regulado por el calendario inca, extremadamente preciso, así como el año agrícola. Debido a este aspecto entre otros, la cultura inca se parecía mucho a algunas culturas de la mezo-América tal como los Aztecas y los Mayas.

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